El aseo periódico debe ser una parte saludable de la rutina
habitual de tu perro; incluso puede ser divertido si lo inicias de cachorro y
lo asocias con experiencias positivas.
El aseo periódico incluye cepillar el pelaje, cepillar los
dientes, bañar al perro, controlar sus ojos, orejas y patas y examinar la piel.
Si bien a tu perro tal vez no le agrade la idea, tú puedes lograr que lo disfrute.
Todo comienza con tu actitud. Si consideras estas
actividades como un trabajo rutinario y eres brusco con tu perro, él percibirá
eso. Haz que parezca emocionante y dale a tu perro muchos elogios cuando se
quede quieto ante tu orden. También podrías ofrecerle una recompensa en
alimentos por su buen comportamiento; lo ideal es un poco del alimento habitual
de tu perro. Si comienzas cuando es cachorro, esos refuerzos positivos
facilitarán el aseo cuando madure. Aprende cómo usar correctamente las herramientas
de aseo que tu perro necesita. Si no sabes cómo, pueden resultar ineficaces e
incluso dolorosas. Pide ayuda a alguien experimentado.
Aquí encontrarás sugerencias e indicadores que deberás tener
en cuenta durante el aseo. Si adviertes cualquiera de los indicadores
detallados, comunícate con tu veterinario.
Cepilla el pelaje. Para muchos perros, el cepillado del
pelaje es una experiencia placentera. Hace sentir bien a tu perro y fortalece
tu vínculo con él. Además, te brinda la oportunidad de observar de cerca su
piel y pelaje. Busca la presencia de bultos debajo de la piel, erupciones,
áreas sin pelo, llagas, y piel opaca y escamosa. Si bien unas pocas escamas
pueden no requerir atención médica, deberás consultar con tu veterinario si
encuentras algo inusual o si tienes dudas.
Cepilla los dientes. Utiliza una pasta dentífrica formulada
especialmente para perros. Las pastas dentífricas para seres humanos contienen
fluoruro u otros ingredientes que pueden dañar a tu perro si son ingeridos en
cantidades excesivas.
Bríndale a tu perro muchos halagos por dejarte observar y
limpiar sus dientes. Cuando examines la boca de tu perro, fíjate si tiene
aliento fuerte, encías inflamadas y de color rojo o rosa fuerte o exceso de
sarro en los dientes (manchas amarillas o marrones). Si sospechas que hay algún
problema en la boca de tu perro, consulta con tu veterinario.
Baña a tu perro. Muchos perros disfrutan del agua, incluso
para los que no, puedes lograr que asocien el momento del baño con una
experiencia positiva. Haz que sea divertido y emocionante para tu perro y
felicítalo por su buen comportamiento. Lee más acerca del Baño.
Controla sus ojos, orejas, patas y piel. Haz que todos los
controles formen parte de una rutina. Recompensa a tu perro por quedarse quieto
mientras te aseguras de que sus ojos estén limpios y libres de secreciones, que
sus orejas no tengan olor fuerte o indicadores de infección, que sus patas no
tengan cortes ni cosas pegadas y que su piel se encuentre libre de erupciones o
bultos. Para datos extra, lee el artículo sobre Corte de uñas.
Con gran cantidad de elogios, una buena actitud y recompensas
puedes convertir el momento del aseo en algo que tu perro esté esperando
ansiosamente y eso lo hará más fácil para ti y para él.
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